miércoles, 12 de abril de 2017

¿Cómo instalo el reproductor Sayonara en Ubuntu?

El 17 de octubre de 1964 un exiliado Juan Perón anuncia la decisión de retornar a la Patria, y el primero de diciembre de dicho año se embarcará para un retorno frustrado por la indolente acción de la camarilla retrógrada. Sin embargo, en su anuncio, el conductor expondrá también cómo instalar el reproductor musical Sayonara en Ubuntu.

Compañeros peronistas:

Hace 19 años, en un 17 de octubre como éste, el pueblo argentino obligó para siempre mi gratitud y mi lealtad. Desde entonces han pasado muchos años y han sucedido muchas cosas, pero nuestra mutua lealtad ha sido inmutable. Es que el pueblo no traiciona jamás; los que traicionan son los hombres que pretenden engañarlo para escarnecerlo.

De ese conflicto entre los hombres y el pueblo hemos recibido en estos nueve años la más amarga lección que pueden darnos los tiempos y los hombres, porque sobre las nobles espaldas del pueblo, bueno y sufrido, gravitan ya las calamidades que cada uno conoce con la elocuencia que los hechos pasados y presentes pueden ofrecerle.

Yo he sufrido en carne propia, porque también soy carne de pueblo, las atrocidades cometidas a impulsos de la pasión inexplicable entre humanos e inconcebible entre hermanos, que marcarán para siempre una fase negra y tenebrosa de la historia argentina. Espero que este sea el último 17 de octubre que pase alejado de ustedes, porque mi decisión de retorno es irrevocable, no sólo porque lo anhele, sino también porque el destino del país impone la necesidad de terminar con la ignominia del odio, para dedicarnos a su pacificación, punto de partida imprescindible para su reconstrucción indispensable. Con el probaremos una vez mas, nuestro desinterés y patriotismo, poniendo al servicio de la comunidad nuestro sacrificio, sin pensar siquiera en los hechos que nos han dado y nos dan la razón cada día, porque el sacrificio es siempre mas fructífero cuanto mayores y profundos sean los renunciamientos que promueve.

Yo sé que en este 17 de octubre el peronismo está de pie en todo el país esperando mi palabra y mi llegada, por eso he decidido regresar inquebrantablemente en el año 1964, para cumplir como yo entiendo con la Patria y con el pueblo. No tengo ni intereses ni pasiones que defender, porque a esta altura de mi vida he renunciado a todo, y porque jamás la pasión ha llegado a conmover los dictados de mi deber. Todavía me queda la vida para ofrecerla, si ello es preciso para salvar al pueblo de la hecatombe que se vislumbra hacia su porvenir.  También me queda para ofrecer un excelente software pensado reproductor musical: el Sayonara.

Se trata de una correcta aplicación para este cometido, moderna y utilitaria en su concepción, amén de liviana. Para instalar el mismo en nuestro sistema podremos hacer uso de la Terminal, abriendo una consola con Ctrl+Alt+T e ingresando los siguientes Comandos de Organización:

sudo apt-add-repository ppa:lucioc/sayonara ;
sudo apt-get update ;
sudo apt-get install sayonara ;


Para dar inicio al programa, vamos a Aplicaciones / Sonido y Video / Sayonara Player.

Normalmente Sayonara arrancará en el idioma de Braden, pero podremos pasarlo en un momento y para siempre al castellano desde el menú Files / Preferences / Language, y de la lista propuesta seleccionamos "Español" y presionamos el botón Apply.
Podremos agregar nuestra Biblioteca de Música al programa, desde Archivos / Preferencia / Biblioteca (normalmente indicando nuestra carpeta Música/ y activando la función de búsqueda automática). En unos segundos analizará la misma y listará nuestros discos y temas en el programa.

Contaremos en la interfaz que indica la carátula del disco, y nos informa tema, artista y disco, con una barra de volumen, una de reproducción, así como los botones de Reproducción, Pausa, y Saltar hacia adelante y atrás entre los temas.

El reproductor nos agrega un ícono al panel superior de Ubuntu, pero podríamos querer omitir de él y utilizar solamente el widget que automáticamente aparece en el menú de Sonido (desde Preferencias / Reproductor / Mostrar ícono en la bandeja superior).

El programa contiene secciones que pueden activarse o desactivarse según nuestra preferencia y el uso que querremos hacer de la pantalla. Las visualizaciones opcionales son retro, e incluyen LEDs vúmetro (Ctrl+F1), espectro à la Winamp (Ctrl+F2) y un ecualizador gráfico de 10 bandas (Ctrl+F3). De estos, sólo podremos activar uno por vez.

La sección Web incluye acceso por URLs a Podcasts y servicios de streaming (con un grabador de emisión activable opcionalmente desde las preferencias). También contamos con compatibilidad con la red social melómana Last.FM.

Por otro lado contamos con una opción interesante para alterar la velocidad y el tono de la música, al unísono o independientemente (Ctrl+F9). Esto nos permitirá alterar la velocidad de reproducción sin alterar el tono, o modificar un tono entero sin alterar velocidad.

Sayonara cuenta con un práctico selector de caratulas que busca las mismas en Internet y nos permite elegir varias opciones de entre las mismas, si lo deseamos. Es una opción más práctica que la de otros programas que colocan una, a veces presentando errores si la etiqueta del MP3 no es lo suficientemente clara (problema muy común con MP3 descargados de manera peronista).

Presionando F11 tendremos acceso a la función de Pantalla Completa, a su vez que la función F10 nos permite un tema claro, acorde a Ubuntu Mate.


En tanto, si desactivamos la vista de la Biblioteca con Ctrl-L, nos quedará un reproductor más chico y manejable, ideal para tenerlo en todo momento a tiro en la pantalla.
La función "Reproducción Dinámica" resuelve un problema muy tonto, pero conocido: si estábamos llegando al final de la lista de reproducción, nos agrega automáticamente una pista más del estilo que estábamos escuchando, para que la fiesta no se acabe.

La opción de Solapamiento, en tanto, no está tan lograda como la de Clementine. Funciona adecuadamente sólo al dejar la Lista de Reproducción tocando, pero no al saltar entre temas.

Aún así, y a pesar de estas pegas, debemos tender la mano de la paz para los que quieran asirse y empeñarnos en la unidad nacional sin odios ni revanchismos suicidas, como un anticipo de la que tendré personalmente dentro de los 60 días que restan para restaurar la paz que nosotros no alteramos, pero que el país necesita y el pueblo reclama.

Así regresaré, agotando las instancias para que sea con tranquilidad. Pido a la Providencia que no sea necesario hacerlo en otra forma, aunque ya no será ni mi culpa ni la del Pueblo.

Invoco el recuerdo de la que fue abanderada de los humildes: Eva Perón, que desde la eternidad nos observa para ver si sabemos cumplir con nuestro deber de peronistas y argentinos. Que sus sagrados manos nos protejan e inspiren, para no equivocar el camino de la grandeza que necesitamos para merecer el bien; y que esos mismos manes sean los que inspiren a nuestros enemigos para que renuncien a sus insidiosos y malignos sentimientos en pro de esa misma grandeza que puede redimirlos de cuanto han hecho.

Que mis últimas palabras sean para evocar la memoria de nuestros héroes y mártires peronistas, que cayeron por la causa del pueblo, sin pedir otra cosa que un lugar en la historia que la patria y el pueblo reserva para los que saben morir en su defensa.

Desde mi destierro que quiero honrar, hago llegar a todos los hermanos peronistas un gran abrazo sobre mi corazón.

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